viernes, 12 de octubre de 2012

CONCEPTUALIZACIÓN DE LA VEJEZ Y MUERTE



CONCEPTUALIZACIÓN DE LA VEJEZ Y MUERTE
Up_0_largeEnvejecer es la creciente incapacidad del cuerpo de una persona de mantenerse por sí solo y realizar las cosas que hacía antes. El resultado es que con el paso del tiempo aumenta la probabilidad de fallecimiento, la vejez viene acompañada de un sin número de cambios tanto físicos como intelectuales, desde el punto de vista biológico el organismo humano llega a un punto de máximo crecimiento y maduración, a partir del cual involuciona paulatinamente hasta culminar su existencia con la muerte.  Los cambios orgánicos en la fase involutiva de la vida, generalmente se describen como degeneramiento o envejecimiento, y se notan en la fisonomía con la pérdida del cabello, deterioro dental, arrugamiento de la piel, enconcha-miento postural, disminución de la talla, reducción de las habilidades motoras; y en la parte fisiológica con el deterioro de funciones digestivas, irrigadoras, sexuales, locomotivas y perceptivas.  Es muy difícil determinar cuáles son los cambios que se relacionan con el envejecimiento y cuales dependen del estilo de vida que haya llevado cada individuo.  Varios órganos pueden sufrir daños en un grado mucho mayor que el causado por el envejecimiento, como el caso de las personas que llevan un estilo de vida sedentario, una dieta inadecuada, que fuman y abusan del alcohol y de las drogas.
Muy relacionado con la vejez, se encuentran las distintas enfermedades, cuyo padecimiento no es exclusivo de esta fase, pero sin duda dado el carácter degenerativo de lo orgánico, ofrece mejores condiciones de emergencia y mayores posibilidades de perjuicio.  Algunas de las enfermedades relacionadas con la vejez son: Arteriosclerosis, cáncer, cirrosis hepática, depresión, ansiedad, demencia entre otras.
La vejez no es una enfermedad: es un estado de graduales cambios degenerativos, de lento desgaste, pero no es una enfermedad ni tiene que venir acompañada de dolores ni angustias. Hay enfermedades propias de la vejez, lo mismo que hay enfermedades propias de la infancia; pero eso no quiere decir que la infancia sea una enfermedad, como tampoco es la vejez.
En el proceso de envejecer ocurren cambios progresivos en las células, en los tejidos, en los órganos y en el organismo total. Es la ley de la naturaleza que todas las cosas vivan cambian con el tiempo, tanto en estructura como en función. El envejecimiento empieza con la concepción y termina con la muerte. La gerontología se interesa principalmente en los cambios que ocurren entre el logro de la madurez y la muerte del individuo, así como en los factores que influyen en estos cambios progresivos.
Se hace extremadamente difícil señalar cuándo comienza la vejez. Esto se debe a las numerosas diferencias individuales que existen en el proceso de envejecer. No solamente hay variaciones entre individuos, sino también entre distintos sistemas de órganos. Orgánicamente hablando, el individuo en cualquier edad es el resultado de los procesos de acumulación y destrucción de células, que ocurren simultáneamente.

Finalmente, de una manera inexorable, unos antes y otros después, viene la declinación general. El individuo acaba retrayéndose de las actividades. Depende mucho de los que le rodean. Si las relaciones con otros son tirantes, el anciano busca el aislamiento y la soledad. El temperamento puede tomarse agrio. Surge en muchos casos la mala salud física. Los ingresos económicos pueden ser insuficientes. Hay una multitud de problemas de índole social y psicológica que cae sobre el anciano y sus familiares, la situación no es fácil para la persona vieja ni para sus relacionados. El anciano no quiere construir un estorbo. Para los familiares, el hecho de tener la responsabilidad de personas mayores constituye un serio impedimento en el disfrute de sus afanes de vida y en la realización de sus proyectos y aspiraciones.
En la vejez es muy difícil separar las incapacidades de índole física de los efectos desintegrantes de conflictos que, por ser prolongados y arduos, dejan una huella psíquica profunda en el individuo. El proceso de envejecer abarca toda la personalidad. El deterioro en la vejez no es sólo en la estructura, sino también en la función y, por tanto, un resultado de las tensiones emocionales.
Viejo es aquel que ha llegado a su horizonte. Quien se estanca, ha envejecido. Esto no significa que se pase por alto el hecho irrefutable de los años. Se envejece porque transcurre el tiempo por encima de cada persona. Pero también se envejece porque se permite que el tiempo corra por encima de cada una sin aprovecharlo como se debe. Y el tiempo siempre debe aprovecharse de una manera o de otra. Hay quien se sienta a esperar la muerte sentado en un sillón o acostado en una cama, sin haber razón alguna para tales poses fatalistas. En casi todas las etapas de la vida, incluyendo la vejez, se podría dar más de lo que se ha dado.
Al llegar a la vejez uno de los grandes temores es la muerte la cual puede ser desconocida, pero la separación y la pérdida son una áspera realidad tanto para quienes deben irse como para quienes se queda. Se deja atrás toda una vida de pensamientos, sentimientos y relaciones cuando finalmente nos despedimos. En las últimas etapas de la vida salen a la superficie los sentimientos mutuos y la experiencia originada por la separación.
Puede haber ansiedad y desesperación ó puede haber un nuevo sentimiento de intimidad y realización, incluso la muerte, para la que se cree estar preparados, puede hacer que la persona se sienta vacía y sacudida cuando sucede. Si se supone que todas las personas mayores están "listas" para morir, entonces, algunas veces, puede pasar que su pérdida no afectará mucho a sus sobrevivientes. De acuerdo con esto, es poco, en la forma de apoyo social, lo que pueda ofrecer durante el tiempo que duran las consecuencias psicológicas de la pérdida.

VALOR DE LA VEJEZ Y MUERTE PARA LA PSICOLOGÍA

El psicólogo ha pasado a tener un papel relevante en la intervención con las personas mayores desde esta perspectiva del envejecimiento como una etapa evolutiva especialmente importante en el que la calidad de vida se ve especialmente amenazada. El objetivo es ayudar en este proceso adaptativo tanto con intervenciones sobre el propio sujeto como con su entorno familiar o de convivencia.
Los servicios a los que el psicólogo se incorpora con mayor frecuencia son los servicios especializados como las residencias geriátricas, centros de día, hogares, etc., aunque cada vez van apareciendo con mayor fuerza programas desde la atención primaria y los enfoques más preventivos. En el ámbito de los servicios sociales la Ayuda a Domicilio es uno de los programas cuyo destinatario principal es este sector de edad. En esos casos el psicólogo evalúa la situación de cada caso junto a otros profesionales para valorar la situación de necesidad y el tipo de prestación a desarrollar. Un objetivo específico muy importante en este programa lo constituye en la actualidad la intervención de apoyo a cuidadores de enfermos con demencias y en especial la ayuda a familiares cuidadores de enfermos de Alzheimer.


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